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Todos tenemos en nuestra mente grabados los pequeños payasos marinos restregándose en su anemona. Para nosotros los acuariofilos marinos es una imagen maravillosa que siempre está presente en nuestra mente, pero algo oscuro se cierne sobre esta imagen tremendamente bucólica, las malas acciones de los seres humanos, de nosotros mismos….
Pero todo esto tiene que cambiar, tenemos que empezar a mover la “maquinaría” de la evolución, de una evolución que alcance a todos y en donde medie, respeto, consideración, educación y por supuesto riqueza, esa que todos necesitamos para nuestra vida cotidiana, aquí o en una aldea de una isla en el pacífico.
El mayor de los problemas de esta imagen somos nosotros los aficionados a esa acuariofilia, pero también somos, como humanos, los culpables de muchas cosas. Movemos un mercado muy importante en el mundo entero donde se mezclan necesidades con deseos, algo terriblemente descompensado y que motiva, en parte, la presión que reciben los ecosistemas de gran parte de nuestro planeta, está por tanto en nuestra mano mover esa maquinaria para que dentro de un tiempo muy lejano podamos modificar estas conductas y que todo el esfuerzo de todas las partes se vean recompensados con animales más sanos y mejor tratados.
Los animales son arrancados de su medio ambiente de forma descuidada y brutal mediante la utilización de venenos y explosivos, destruyendo o dañando sin reparos sus vidas y sus ecosistemas.
No importa como pero si el resultado, llevar un sueldo a casa… eso es en sí el problema, sin casi medios y con una precaria situación económica, los recolectores en origen capturan los peces sin pensar en los daños, destrucción, …. Y sobre todo en un futuro inmediato.
No son ellos los culpables, no se dan cuenta nada más que de las caras de sus hijos al llegar a su casa, al que tiene que exponer su vida para dar de comer a su familia no le importa le trae al fresco el cianuro o lo que tenga que poner para capturar más. ¿Cuándo dejará de usar esas técnicas?, pues cuando tenga otra más rentable. Solo necesitan soluciones y una educación adecuada, esa educación que hace emerger los pueblos y consigue de ellos su auto-sostenimiento, formando empresas sólidas y respetuosas con el medio ambiente. Que sean ellos los auténticos beneficiarios de nuestra afición.
Formamos una pirámide donde abajo del todo está el pescador de los arrecifes, que si no pesca, no come, y arriba del todo los aficionados, que filosofamos con los colores de los corales, con nuestra conexión Wi-Fi, desde nuestro portátil, en la cama y mirando la tele de TFT, con la calefacción, …..
Nuestra perspectiva es tan distinta, como comprensible para nosotros debería ser la suya, sin embargo, comprenderla no implica aceptarla. Cada uno de nosotros debe hacer lo posible para que esas malas prácticas vayan cada vez a menos.
Por todo esto algunos aficionados a la acuariofilia marina y sensibilizados con todo este problema hemos puesto en marcha este ambicioso proyecto, para con nuestra ayuda y colaboración estas malas prácticas desaparezcan paulatinamente, así como hacer saber a las empresas que se involucren en él que recibirán nuestro apoyo y consideración y que adquiriremos los peces por ellos capturados y comercializados.
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